PREDICADORES CON ESPIRITU MISIONERO
Tema introductorio
Quién
es el laico
Laicado
(griego laos, "la gente"; de donde laikos, "uno del
pueblo") significa el cuerpo de los fieles.[1]
“Los laicos pueden ser admitidos a predicar en
una iglesia u oratorio, si en determinadas circunstancias hay necesidad de
ello, o si, en casos particulares, lo aconseja la utilidad, según las
prescripciones de la Conferencia Episcopal” Canon 766
El
Ministerio de la Palabra
«El ministerio de la
palabra, que incluye la predicación pastoral, la catequesis, toda la
instrucción cristiana y en puesto privilegiado la homilía, recibe de la palabra
de la Escritura alimento saludable y por ella da frutos de santidad» (DV 24).
«Los
predicadores de la palabra de Dios propongan a los fieles en primer lugar lo
que es necesario creer y hacer para la gloria de Dios y salvación de los
hombres» (Can. 768).
«Enseñen
asimismo a los fieles la doctrina que propone el magisterio de la Iglesia sobre
la dignidad y libertad de la persona humana; sobre la unidad, estabilidad y
deberes de la familia; sobre las obligaciones que corresponden a los hombres
unidos en sociedad; y sobre el modo de disponer los asuntos temporales según el
orden establecido por Dios» (Can. 768).
1. PREEMINENCIA DE LA PALABRA DE DIOS EN LOS TIEMPOS ACTUALES
1.1 Qué se
entiende por preeminencia
Qué en
primero lugar está Dios, antes de todo Dios, sobre todas las cosas y lecturas
que realicemos, la palabra de Dios.
1.2 Qué
lugar y significado tiene la palabra de Dios en mi vida
Vale la
pena hacerse esta pregunta en nuestra vida como predicadores, La palabra de
Dios realmente tiene el primer lugar en mi vida. La palabra de Dios es palabra
de vida, palabra de salvación, palabra eterna, palabra de poder, palabra de
autoridad moral.
2. PREDICADORES FUERA DE LA ZONA DE CONFORT
- Jesús
lava los pies de sus discípulos
- El
servidor que se pone a la mesa para servir
- Somos
siervos inútiles, solamente hacemos lo que tenemos que hacer.
Cómo salir
de la zona de Confort
-
Cuando
abandonamos nuestras casas, familias,
-
Comer
lo que no se está acostumbrado a comer
-
A
recibir atenciones cómodas
-
Cuando
toca disminuir las horas de dormir
-
Cuando
compartimos los bienes que tenemos destinados para nosotros mismos
- Evangelii gaudiun - Salir de la comodidad, ir a las periferias, ir a las cárceles, a los colegios.
3. CAMINO FORMATIVO DEL PREDICADOR
El apostolado del predicador o servidor de la
palaba demanda un permanente camino formativo que dura toda la vida, es decir,
así como la conversión dura toda la vida, así también su permanente preparación
es continua.
“Los
laicos que de modo permanente o temporal se dedican a un servicio especial de
la Iglesia tienen el deber de adquirir la formación conveniente que se requiere
para desempeñar bien su función, y para ejercerla con conciencia, generosidad y
diligencia” Canon 231.
Qué demanda la vocación y el compromiso de los
discípulos según Aparecida #276
- Requieren una clara y decidida opción por la
formación de los miembros de nuestras comunidades
Importancia de la formación
ü En bien de todos los bautizados
ü Cualquiera sea la función que
desarrollen en la Iglesia.
Jesús, el Maestro:
ü El formó personalmente a sus
apóstoles y discípulos. (Luc 4,15)
ü Cristo nos da el método: “Vengan y
vean” (Jn 1, 39), “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6).
ü Con Él podemos desarrollar las
potencialidades que están en las personas y formar discípulos misioneros.
ü Con perseverante paciencia y
sabiduría, Jesús invitó a todos a su seguimiento.
Qué sucede con los que aceptan seguirlo:
o
Los
introduce en el misterio del Reino de Dios. Marc 1, 15
o
En
el misterio de su pasión, muerte y resurrección,
o
Los
envía a predicar la Buena Nueva en la fuerza de su Espíritu. Mat 28,19; Luc
10,3
o
Su
estilo se vuelve emblemático para los formadores y cobra especial relevancia
cuando pensamos en la paciente tarea formativa que la Iglesia debe emprender.
Itinerario
formativo según Aparecida # 277
§ Hunde sus raíces en la naturaleza
dinámica de la persona y
§ En la invitación personal de
Jesucristo, que llama a los suyos por su nombre, y éstos lo siguen porque
conocen su voz.
§ El Señor despierta las aspiraciones
profundas de sus discípulos y los atrae a sí, llenos de asombro.
§ El seguimiento es fruto de una
fascinación que responde al deseo de realización humana, al deseo de vida
plena.
§ El discípulo es alguien apasionado
por Cristo, a quien reconoce como el maestro que lo conduce y acompaña.
Aspectos
del proceso formativo según Aparecida # 278
a. Encuentro con Jesucristo Vivo (Seminario
de Vida en el Espíritu)
b. La conversión (Respuesta, escucha,
acción, aceptación, actualización)
c. El Discipulado (formación permanente
y vida sacramental)
d. Comunión (Vida de Iglesia y
encuentro con los hermanos. acompañado y estimulado por la comunidad y sus
pastores para madurar en la vida del Espíritu).
e. La Misión (Compartir con otros la
alegría del evangelio).
Misión
principal de la formación según Aparecida # 279
o
Ayudar
a los miembros de la Iglesia a encontrarse siempre con Cristo, y, así
reconocer, acoger, interiorizar y desarrollar la experiencia y los valores que
constituyen la propia identidad y misión cristiana en el mundo.
Toda misión o apostolado dentro de la iglesia
católica implica una adecuada preparación no solamente intelectual si no
también en las dimensiones de la madurez humana. En Jesús encontramos una
persona completamente madura en todas las dimensiones de su vida.
Aspectos concretos en los que se nota la
madurez humana de los discípulos del Señor:
-
Pone
por encima del sentimiento, gustos y pasiones la verdad y la realidad de las
cosas.
-
Reconoce
las diferencias que existen en una comunidad (entre predicadores y formas de
predicar)
-
No
pretende estar en una comunidad homogéneas (que todos sean como él,
profesionales, comerciantes etc.). Hay diversidad de dones, 1Cor 12, 4
-
No
es una persona amargada ni fantasiosa (en toda comunidad hay dificultades, si
existe una condición de pecado mortal no puedo pretender ir al cielo)
-
Se
sobrepone a sus situaciones personales de vida. (resiliencia)
-
No
predica para desahogarse (rabias, enojos, cólera, frustraciones como exigir
cosas que personalmente no he logrado).
-
Supera
sus contrariedades. (aun en medio de nuestra vida de predicadores surgen
contradicciones)
-
Supera
las actitudes infantiles “Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y
razonaba como niño. Pero cuando me hice hombre, dejé de lado las cosas de
niño”. 1Cor 13, 11 (inmadurez personal manifestada en las actitudes del
predicador)
Tres condiciones de la madurez humana
a.
Equilibrio
b.
Complementariedad
c.
Sabiduría
Equilibrio:
-
Evitar
los extremos (creerse bueno o creerse muy malo)
-
Creerse
indispensable o sentirse no tomado en cuenta
- Sentirse superior o sentirse inferior
Complementariedad
-
Complementariedad
en el bien
Sabiduría
-
Santo
Tomas en la suma contra gentiles escribe “la sabiduría consiste en buscar
causas más profundas”. Hacerse la pregunta qué hay detrás de esto. (Gustar las
cosas de Dios, su palabra…)
-
Querer
con perseverancia, no quitar la mirada de la meta – el foco.
-
La
constancia empieza con el conocer. (Efesios 6,18, la oración, 1 Tesa 5,18 dar
gracias a Dios)
-
Mirar
el obstáculo como oportunidad de crecimiento, San Agustín “No puede haber
victoria si no hay lucha, no puede haber lucha, si no hay combate, tentación”.
-
Asumo
el reto de dar de alimentar a mis hermanos (Den les ustedes de comer..
-
Valentía
creativa (Caso de San José)
El querer de modo maduro – en qué consiste:
a.
Aceptación:
-
Capacidad
para acoger a las personas en su imperfección y en su perfectibilidad. (aspiración
a la santidad),
-
Amar
con los ojos abiertos (no un amor a oídas, Job 42,5).
b.
Quiere
procesos
-
Discipulado
(dejarse formar) – Un Dominico erróneamente decía “soy más docto que todos mis
maestros”.
-
Tutoría
(formar a otros)
Qué significa ser una persona equilibrada en sus emociones
-
Hace
justas valoraciones de las personas, cosas y situaciones. (no minimizar la
predicación por un error cometido)
-
Los
sentimientos no controlan y determinan las palabras que digo
-
Moderado
en mi modo de vestir, comer, hablar y relacionarme
-
Evitar
hacer juicios anticipados (esa persona es así por tal y tal razón)
-
Es
capaz de vivir la soledad bien orientada (no temo a la soledad, sino que la
encauso adecuadamente)
-
La
alegría y la paz no son ajenas y externas, sino una experiencia profunda de
vida y fe.
-
Reconocer
que todo viene de un ser superior y no de mí mismo
-
Vivir un amor no de sentimientos, sino de
entrega, servicio, compromiso y sacrificio, un amor fuerte, fiel, generoso,
libre, misericordioso, verdadero, desinteresado.
-
Acepta
la corrección fraterna y crece en una profunda relación con los otros.
Conclusión
-
La
persona madura tiene la actitud de siempre aprender algo, de cultivarse así
mismo. “Cultivar la propia Viña” Santa Catalina de Siena.
-
La
madurez consiste en afianzar en nosotros un deseo apasionado y consecuente por
la verdad y el bien.
-
Crece
en el conocer y en el querer.
5.
PREDICADOR CON ESPÍRITU MISIONERO EN UNA TIERRA DE MISIÓN
Los laicos
también somos Iglesia misionera.
"Id
también vosotros a mi viña"» (Mt 20, 3-4).
La misión
es inseparable del discípulo y de conformidad con la propia
vocación y madurez humana y cristiana en que se encuentre la persona
“Como, por
su misma naturaleza, toda la Iglesia es misionera, y la tarea de la evangelización
es deber fundamental del pueblo de Dios, todos los fieles, conscientes de su
propia responsabilidad, asuman la parte que les compete en la actividad
misional” Canon 781
“Todos los
fieles, puesto que participan en la misión de la Iglesia, tienen derecho a
promover y sostener la acción apostólica también con sus propias iniciativas,
cada uno según su estado y condición; pero ninguna iniciativa se atribuya el
nombre de católica sin contar con el consentimiento de la autoridad eclesiástica
competente” canon 216
“… trabajar para que el mensaje divino de salvación sea conocido y recibido por todos los hombres en todo el mundo; obligación que les apremia todavía más en aquellas circunstancias en las que sólo a través de ellos pueden los hombres oír el Evangelio y conocer a Jesucristo”. Canon 225
Qué
predicar
“Los
predicadores de la palabra de Dios propongan a los fieles en primer lugar lo
que es necesario creer y hacer para la gloria de Dios y salvación de los
hombres. Enseñen asimismo a los fieles la doctrina que propone el magisterio de
la Iglesia sobre la dignidad y libertad de la persona humana; sobre la unidad,
estabilidad y deberes de la familia; sobre las obligaciones que corresponden a
los hombres unidos en sociedad; y sobre el modo de disponer los asuntos
temporales según el orden establecido por Dios.” Canon 768
“Provean
también a que el mensaje del Evangelio llegue a los no creyentes que viven en
el territorio, puesto que también a éstos, lo mismo que a los fieles, debe alcanzar
la cura de almas” Canon 771, 2
6. EL OFICIO PROFÉTICO DE CRISTO: PARTICIPACIÓN DE LOS LAICOS
“Son fieles cristianos quienes, incorporados a
Cristo por el bautismo, se integran en el pueblo de Dios, y hechos partícipes a
su modo por esta razón de la función sacerdotal, profética y real de Cristo,
cada uno según su propia condición, son llamados a desempeñar la misión que
Dios encomendó cumplir a la Iglesia en el mundo” Canon 204
“Los fieles, conscientes de su propia responsabilidad, están obligados a seguir, por obediencia cristiana, todo aquello que los Pastores sagrados, en cuanto representantes de Cristo, declaran como maestros de la fe o establecen como rectores de la Iglesia”. Canon 212
7. LA ALTURA ESPIRITUAL DE UN PREDICADOR - EL AMOR
Orientaciones
para entender el Amor
Santo Tomás nos dice que nuestro amor no debe
dejarse guiar por nuestros apetitos corporales –ni por cualquier otro mal
deseo– sino por la recta razón de nuestro entendimiento. Pero cuando el amor no
se deja guiar por éste, se queda ciego y entonces nos puede llevar a cualquier
«lugar», por ejemplo, a amar a un ser imaginario, a un ídolo o a nosotros
mismos, en vez de a Dios. Es decir, el entendimiento es el que dirige
correctamente nuestro amor hacia Dios.[2]
El Amor,
el mayor grado de santidad - Falsa santidad - anécdota de San Felipe Neri
En un convento
de Roma vivía una monja que gozaba de fama de santidad. Corría la voz entre el
pueblo que la religiosa se hallaba llena de dones celestes y que podía conocer el
futuro de las personas y hasta obrar milagros. Cuando el Papa supo de todo
esto, mandó al padre Felipe Neri para que se entrevistase con la religiosa y
luego le comentase cuál era su parecer al respecto, cosa que hizo de inmediato.
Yendo de camino se topó con una de esas tormentas que suelen darse en Roma y
que en menos de media hora lo dejan a uno mojado de pies a cabeza. Así
completamente embarrado, llego el padre al convento de las religiosas donde
pidió hablar con la hermana en cuestión.
- Estimado Padre:
¿en qué puedo servirlo? –dijo la religiosa haciendo una reverencia.
El Santo que
estaba cómodamente echado en un sofá, sin ni siquiera ponerse de pie para
devolver el saludo, extendió su pie diciendo:
- Antes que
nada, Reverenda Madre, le rogaría que me quitara estos zapatos mojados y llenos
de lodo; una vez que estén limpios, venga aquí y conversaremos.
La monja,
horrorizada con las palabras del sacerdote, le dijo:
- ¡Me
maravillo como usted se atreve a hablarme de una manera tan semejante! ¡Soy una
religiosa! ¿No se da cuenta que no estoy para esas cosas?
Felipe calló
amargamente; se levantó y se dirigió hacia la puerta.
- ¿Para qué me
buscaba usted? –continuaba diciendo.
- Disculpe, me
he equivocado –respondió el santo mientras salía del claustro.
Ya de nuevo en
el Vaticano, fue hasta el Santo Padre y le dijo:
- Beatísimo
Padre, aquella monja ciertamente no es santa y tampoco hace milagros, porque le
falta una virtud fundamental: la humildad. Le he pedido una pequeña prueba y no
ha sido capaz de sortearla.
8. LA
ESPIRITUALIDAD
Recordar qué
se entiende por espiritualidad
«La espiritualidad consiste en vivir la
presencia de Dios en nuestras vidas, cumpliendo su voluntad. Así lo dijo Jesús:
“No todo el que dice ‘Señor, Señor’ entrará en reino de los cielos, sino el que
pone en práctica la voluntad de mi Padre” (Mt 7,21). Espiritualidad viene a ser
como un clima, una forma de pensar y actuar en nuestras relaciones con los
demás, con el mundo y con Dios»[3].
“Dentro de
la Iglesia, el término «espiritualidad» hace referencia a la relación entre
Dios y el ser humano, una relación que se lleva a cabo entre el espíritu humano
y el Espíritu divino”[4].
Dimensiones
de la espiritualidad,
nuestro espíritu se relaciona con Dios abriéndose hacia diversas dimensiones de
vida.
a. Hacia el interior (alma, corazón,
espíritu o lo profundo), allí reside nuestra forma de ser.
b.
Hacia
el mundo natural (contemplar el entorno físico). «Lo invisible de Dios, su
eterno poder y su divinidad, se ha hecho visible desde la creación del mundo, a
través de las cosas creadas» (Rm 1,20).
c. Hacia los otros (necesidad de
relacionarnos)
d. Hacia lo trascendente (Dios que lo
trasciende todo, en Él encontramos la fuente de todo el sentido y de toda
certidumbre).
FUENTES
Fray Julian
de Cos (2019) Teología Espiritual. Salamanca. Pp. 10 - 12
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