LAS TENTACIONES DE JESÚS EN EL DESIERTO
San Lucas 4, 1- 13; San Mateo 4, 1 - 11
¿Quién condujo a Jesús al Desierto?
Jesús,
lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por
el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el demonio durante cuarenta
días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre. Luc 4,1-2
¿Qué significa el Desierto?
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Lugar
inhóspito, despoblado, ausencia de seres humano, presencia de animales
peligrosos
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Se
experimenta vulnerabilidad, desamparo (Sin agua)
- Signo de la pobreza, de la austeridad, de la sencillez más absoluta; el signo de la total impotencia del hombre, que descubre su debilidad porque no puede subsistir en el desierto y se ve obligado a buscar su fuerza y su amparo en Dios solo.
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También
el lugar donde se experimenta la providencia maravillosa de Dios (Dt
8,3-4.15-16; 1 Rey 5-6; Sal 107,9).
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Lugar
de tentación, de combate espiritual
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También
lugar de murmuración y de rebelión contra Dios (Ex 15; Núm 11; 14; Sal 78 y 95)
-
Definitivamente,
el desierto es el lugar de encuentro don Dios, lugar de la revelación de Dios.
(Las maravillas del Señor: Dt 32,9-14; la nube de su presencia: Ex 13,20-22; su
rostro/espalda: Ex 33-34; su voz: 1 Rey 19).
Vivencia del Desierto
-
La
estancia del Pueblo de Dios en el desierto después del Exodo, fue tiempo de prueba y purificación, de
providencia y revelación de la ley.
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Elías
se retira al desierto (1 Rey 19) en un momento crucial de su ministerio, en un
momento de hastío y descorazonamiento: el encuentro con Dios en el fondo del
desierto le renueva, y vuelve energizado a su ministerio.
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Añoranza de la época del desierto en los profetas como
Oseas (cap. 2) y Jeremías (cap. 2)
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La
comunidad "monástica" de los Esenios en Qumrán, en la orilla
occidental del Mar muerto.
-
La
atracción que ejercía el desierto como lugar de búsqueda de Dios entre los judíos
(así por el estilo también la comunidad judía de los Terapeutae --hombres y
mujeres celibes-- en Egipto)
-
Juan
Bautista predicó en el desierto (identificándose con la "voz que clama en
el desierto" de Is 40),
-
Cristo
preparó su ministerio público con una larga estancia en el desierto (40 días:
cifra que le relaciona con las teofanías a Moisés y Elías en el desierto).
-
Pablo
también se preparó allí para su nueva vida de predicador de Cristo. (cf. 2 Cor 11,26)
-
Ciertas
órdenes religiosas han cultivado la espiritualidad del desierto, aunque no
siempre en lugares desérticas: las órdenes eremíticas (los camaldulenses,
cistercienses, cartujos, ermitaños de S. Agustín), hasta cierto punto
franciscanos (especialmente capuchinos), y sobre todo los carmelitas (desde sus
comienzos, y sobre todo en la reforma teresiana);
¿Cómo entender la tentación?
La palabra
griega, que en el Nuevo Testamento es traducida a menudo por «tentación», puede
tener dos sentidos.
-
En
primer lugar, significa poner a prueba a alguien y testar su resistencia a
través del sufrimiento físico o moral. Seguramente Jesús pasó por ello: «Por
cuanto no tenemos un Pontífice incapaz de compadecerse de nuestras flaquezas;
antes bien, a excepción del pecado, ha sido en todo probado igual que nosotros»
(Hebreos 4,15). La culminación es, evidentemente, la Pasión. En Getsemaní sobre
la cruz, Cristo «ofreció plegarias y súplicas con vehemente clamor y lágrimas
al que podía salvarlo de la muerte; y fue atendido a causa de su abnegación.
Aún con ser Hijo, aprendió con la experiencia del sufrimiento la obediencia»
(Hebreos 5,7-8). La misma idea es la expresada por el grito de Jesús en el
Calvario: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Marcos 15,34).
- El segundo sentido de la palabra «tentación» significa ser empujada al mal por una seducción que viene del exterior o del interior y que encuentra en nosotros complicidad. Evidentemente, de esta manera Dios no tienta a nadie (Santiago 1,1215). En el Padre Nuestro no le pedimos que «no nos someta a la tentación» (como si fuera Él el que nos diese males ideas), sino que le suplicamos que no nos deje caer en ella. «No nos dejes caer en la tentación.» Le pedimos, asimismo, que nos libre del mal, es decir, del Maligno, de Satanás.
¿Quién es el tentador?
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Hay
un enemigo «seductor» que se aprovecha «de nuestra curiosidad y nuestra
vanidad»
-
Prometiendo
«regalos bien envueltos» en un bonito «paquete, sin dejarnos ver qué hay
dentro»
-
Es
como «un perro rabioso y encadenado» al que no acercarse
-
Con
el que no hay que dialogar nunca, al contrario, combatir con las armas de la
oración, de la penitencia y del ayuno
-
Aunque
«nosotros sabemos que está derrotado», «en la vida no es fácil interiorizar
este concepto, llevarlo a nuestra convicción». Francisco.
-
Despierta
nuestra curiosidad, porque todos somos curiosos, y con tendencia a la vanidad
-
Lo
«que le sucedió a Eva, nos sucede también a nosotros. “¡Probad esto!
-
«A
nuestra vanidad le gusta que piensen en nosotros, que nos hagan propuestas... Y
él tiene esta capacidad; esta capacidad de seducir».
-
Por
tal motivo «es tan difícil entender» que se trata de «un derrotado; porque él
se presenta con gran poder: te promete cosas, te lleva regalos —bonitos, bien
envueltos.
-
Sabe
presentar a nuestra vanidad, a nuestra curiosidad, sus propuestas»
Analogía
Los cazadores de cocodrilos cuando ya el animal
va a morir dicen “No te acerques al cocodrilo, porque con un golpe de la cola
te puede mandar al otro mundo— es peligrosísimo»
- «sabe hablar bien. Habla muy bien». No solo: «sabe también tocar, sabe cantar; incluso el Aleluya pascual es capaz de cantar, para engañar.
-
Es
el gran mentiroso, el padre de la mentira». Por otro lado «sus propuestas son
todas mentiras, todas»
-
Se
muestra como vencedor». Hasta el punto que «es también capaz de darnos luz,
¡ilumina! Pero la luz del diablo es deslumbrante, como los fuegos artificiales,
y no es duradera. Un instante, después desaparece». Sin embargo «la luz del
Señor es tenue, pero permanente».
-
«otra
cosa que debemos hacer: estar atentos y no dialogar con el diablo. Eva cayó por
dialogar. Él vino: “Pero come, por qué...” — “No, pero si el Señor...”,
Pobrecilla: se creyó una gran teóloga y cayó». Sin embargo «no dialogar»
Las tres tentaciones de Jesús
Primera
tentación – La satisfacción de todos los deseos
El demonio le dijo entonces: «Si tú eres Hijo
de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan». Pero Jesús le respondió:
«Dice la Escritura: "El hombre no vive solamente de pan"» Luc.
4, 3-4
- Nuestras necesidades no quedan satisfechas solo con tener asegurado nuestro pan. El ser humano necesita y anhela mucho más.
- Nuestra gran tentación es convertirlo todo en pan. Reducir cada vez más el horizonte de nuestra vida a la mera satisfacción de nuestros deseos; hacer de la obsesión por un bienestar siempre mayor o del consumismo indiscriminado y sin límites el ideal casi único de nuestras vidas.
- No sólo de bienestar vive el hombre. “porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo” Juan 6, 33
Segunda
tentación – Adorar a otros dioses
Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto,
le mostró en un instante todos los reinos de la tierra y le dijo: «Te daré todo
este poder y esplendor de estos reinos, porque me han sido
entregados, y yo los doy a quien quiero. Si tú te postras delante de mí,
todo eso te pertenecerá». Pero Jesús le respondió: «Está escrito:
"Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto"» Luc 4, 5-8
Tercera tentación – Tentar a Dios
Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo
puso en la parte más alta del Templo y le dijo: «Si tú eres Hijo de Dios,
tírate de aquí abajo, porque está escrito: "El dará órdenes a sus ángeles
para que ellos te cuiden". Y también: "Ellos te llevarán en sus
manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra"». Pero Jesús le
respondió: «Está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios"».
Luc 4, 9-12
La actitud del guerrero
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Es
luchar
-
Es
estar vigilante, Rezando “No nos dejes caer en la tentación…”
-
Hacer
penitencia, ayuno
-
Un
padre de la Iglesia dice que “el diablo es un perro enfadado —o mejor rabioso—
y encadenado” ---- No le hagas una caricia porque te muerte, te destruye
Respuestas a las tres tentaciones
-
¿cómo
responde Jesús»? Se preguntó el Papa. «Con las palabras de Dios —fue la
respuesta decidida— con la palabra de la Biblia. Nunca con una palabra suya; no
dialoga con él.
-
Jesús
expulsa a los demonios, les expulsa o responde con la palabra de Dios. Algunas
veces, pregunta el nombre. No hace otro diálogo con ellos».
Conclusión
-
«con
el diablo no se dialoga, porque él nos vence, es más inteligente que nosotros.
-
Al
final, ir donde la madre, como los niños», ya que «cuando los niños tienen
miedo, van donde la madre: “Mamá, mamá... ¡tengo miedo!”, cuando tienen
pesadillas... van donde la madre». Y para el cristiano la madre es «la Virgen;
ella nos custodia».
-
Por
eso «los padres de la Iglesia, sobre todo los místicos rusos, dicen —rezó
Francisco— “en el tiempo de las turbaciones espirituales, refugiarse bajo el
manto de la gran Madre de Dios”. Ir donde la Madre».
-
Después
de vencer las tentaciones en el desierto, Jesús volvió a Galilea con el poder
del Espíritu Santo. Sn Luc 4,14
-
En
efecto, sólo Cristo puede liberar al hombre de lo que lo hace esclavo del mal y
del egoísmo: de la búsqueda ansiosa de los bienes materiales, de la sed de
poder y dominio sobre los demás y sobre las cosas, de la ilusión del éxito
fácil, y del frenesí del consumismo y el hedonismo que, en definitiva,
perjudican al ser humano.
Exhortación
Pidamos al Espíritu Santo que vivifique nuestra
oración, para que estemos dispuestos a afrontar con valentía la incesante lucha
de vencer el mal con el bien.
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