LA RENOVACIÓN CARISMÁTICA CATÓLICA HOY - El llamado a la santidad

Cuál es la renovación carismática que tenemos, cómo están nuestros grupos de oración:

1.      ¿Una RCC más madura en el Espíritu Santo?

2.      Mas formada en todos los sentidos

3.      Probada en su fe y amor a Jesucristo

4.      De qué manera a crecido la fe en nuestras comunidades

5.      Realmente se a encendido, reavivado y expandido el fuego del Espíritu Santo

 

Ejes temáticos de la RCC

- Grupos de Oración (palabra de Dios, alabanza, manifestaciones externas, los carismas, participación espontánea, la paz, la fraternidad y el amor, la humildad y el orden, el compromiso de vida).  “Todos ellos perseveraban en la oración y con un mismo Espíritu.” (Hechos 1, 14)

- Acompañamiento / Pastoreo

- Liderazgo y Santidad (“Servir con dedicación como siervo del Señor y no como siervo de los hombres”. (Ef. 6,7).

- Misión

(“Prefiero una Iglesia accidentada, herida, porque sale a la calle y no una Iglesia enferma por estar encerrada”. Nos pide ser “callejeros de la fe”. Francisco).

(“El amor de Cristo nos apremia” (2 Cor. 5,14); “Ay de mi si no anunciara el Evangelio” (1 Cor. 9,16).

El llamado a la vida de Santidad

«corramos, con constancia, en la carrera que nos toca» (Heb.12,1)

-          Llamados para ser testigos de Jesucristo Vivo y Resucitado

-          Para conocer e invocar la persona del Espíritu Santo

-          Llamados a la vida de oración continua

-          Llamados a la misión evangelizadora partiendo del Kerigma

-          Llamados a vivir la alegría que suscita el evangelio y el amor a Jesucristo, manifestado en el servicio, la caridad fraterna.

-          Signos de heroicidad en el ejercicio de las virtudes

-          La santidad es el llamado que Dios te dirige a ti, a esta renovación carismática católica «Sed santos, porque yo soy santo» (Lv 11,45; cf. 1 P 1,16).

“Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y saque a la luz lo mejor de sí, aquello tan personal que Dios ha puesto en él…” Gaudete et exsultate 11.

“Recuerdo tu fe sincera, la que tuvo primero tu abuela Loide, después tu madre Eunice y ahora estoy seguro que también la tienes tú”. 2Tim 1,5

 DOS SUTILES ENEMIGOS DE LA SANTIDAD

 1.      El gnosticismo actual

«una fe encerrada en el subjetivismo, donde solo interesa una determinada experiencia o una serie de razonamientos y conocimientos que supuestamente reconfortan e iluminan, pero en definitiva el sujeto queda clausurado en la inmanencia de su propia razón o de sus sentimientos»36

-          Una mente sin Dios y sin carne «un Dios sin Cristo, un Cristo sin Iglesia, una Iglesia sin pueblo»

-          Una doctrina sin misterio (Quien lo quiere todo claro y seguro pretende dominar la trascendencia de Dios).

-          Los límites de la razón; (A todos los que en la Iglesia tienen la posibilidad de una formación más alta, san Juan Pablo II les advertía de la tentación de desarrollar «un cierto sentimiento de superioridad respecto a los demás fieles»  Pero en realidad, eso que creemos saber debería ser siempre una motivación para responder mejor al amor de Dios, porque «se aprende para vivir: teología y santidad son un binomio inseparable»)

 2.      El pelagianismo actual

“No es el conocimiento lo que nos hace mejores o santos, sino la vida que llevamos”.47

Doctrina de Pelagio (siglos IV-V), quien negaba el pecado original y afirmaba que la gracia divina no era necesaria, ni gratuita, sino merecida por un esfuerzo en la práctica de la misma; es considerada herética por la iglesia católica.

Se olvidaba que «todo depende no del querer o del correr, sino de la misericordia de Dios» (Rm 9,16) y que «él nos amó primero» (1 Jn 4,19)

-          Una voluntad sin humildad («en el fondo solo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros por cumplir determinadas normas o por ser inquebrantablemente fieles a cierto estilo católico»)

-          Una enseñanza de la Iglesia muchas veces olvidada

-          Los nuevos pelagianos

Todavía hay cristianos que se empeñan en seguir otro camino: el de la justificación por las propias fuerzas, el de la adoración de la voluntad humana y de la propia capacidad, que se traduce en una autocomplacencia egocéntrica y elitista privada del verdadero amor. Se manifiesta en muchas actitudes aparentemente distintas: la obsesión por la ley, la fascinación por mostrar conquistas sociales y políticas, la ostentación en el cuidado de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, la vanagloria ligada a la gestión de asuntos prácticos, el embeleso por las dinámicas de autoayuda y de realización autorreferencial.

-          El resumen de la Ley (Porque toda la ley se cumple en una sola frase, que es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Ga 5,14).

 

“La santidad” es la plenitud de la vida. San Juan Pablo II

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