DISPENSADORES DE LA GRACIA Y DE LA PAZ DE DIOS


 Introducción / sobre la actitud de vigilancia

San Carlos Foucauld, comentando el texto de San Mateo, cap. XXVI, v. 40: «¿De modo que no habéis podido velar conmigo una hora?» dice que estas palabras son para todos aquellos que pudiendo velar con Jesús, pudiendo hacerle compañía durante la noche a su Corazón afligido, consolando, orando y velando con Él con fidelidad y amor, no lo hacen,  más bien se dejan vencer por el sueño, faltos de ánimo y, por consiguiente, de amor; no se dan cuenta del todo del precio de una noche con el Señor; no comprenden que velar a sus pies es un incomparable gozo, una felicidad de la que los santos y los ángeles mismos no son dignos; no gozan de vuestra presencia como se goza de la presencia de un ser apasionadamente amado, y no desean con pasión consolaros y aliviaros... Si ellos desearan consolaros como debiera ser, nunca cederían a pasión tan baja y brutal como el sueño; si ellos sintieran como debieran la felicidad infinita de orar a vuestros pies delante de Vos, ¿no se quedarían indefinidamente a orar en vuestra compañía sin apercibirse que el tiempo pasa y no teniendo otro temor en semejante alegría que el de verla terminar? [i]

San Carlos Foucauld, comentando el texto de  San Marcos, cap. XIV, v. 38: «Velad y orad para que no entréis en tentación.» escribe que;  La oración continua durante todo el día apartará de nosotros las tentaciones, la presencia de Nuestro Señor las expulsa, impidiendo que nos perjudiquen...; las horas consagradas únicamente a la oración nos darán cada día la fuerza, con la gracia de Dios, de conservar su presencia durante todo el resto de la jornada y de dedicarnos a lo que llamamos «la oración continua».[ii]

DISPENSADORES DE LA GRACIA Y DE LA PAZ

1Pedro 4, 10 -11

10 Qué cada cual ponga al servicio de los demás la gracia que ha recibido, como buenos administradores de las diversas gracias de Dios.  11 Si alguno habla, sean palabras de Dios; si alguno presta un servicio, hágalo en virtud del poder recibido de Dios, para que Dios sea glorificado en todo por Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

o   Corriente de Gracias (Cardenal Suenens)

o   Habéis nacido de una voluntad del Espíritu Santo como «una corriente de gracia en la Iglesia y para la Iglesia». Ésta es vuestra definición: una corriente de gracia. (Francisco, 2014, 37 asamblea nacional de RCC, estadio olímpico)

o   “Vosotros Sois dispensadores de la gracia de Dios, no "controladores".[iii] (Francisco, 2014, 37 asamblea nacional de RCC, estadio olímpico)       

o   La blasfemia contra el Espíritu Santo consiste precisamente en el rechazo radical de aceptar esta remisión, de la que el mismo Espíritu es el íntimo dispensador y que presupone la verdadera conversión obrada por él en la conciencia. [iv]             

 

Qué espera Francisco de la RCC

1.       Conversión al amor de Jesús que cambia la vida y hace del cristiano un testigo del Amor de Dios

2.       Que compartáis con todos, en la Iglesia, la gracia del Bautismo en el Espíritu Santo.

3.       Una evangelización con la Palabra de Dios que anuncia que Jesús está vivo y ama a todos los hombres.

4.       Que deis un testimonio de ecumenismo espiritual

5. Que permanezcáis unidos en el amor a todos los hombres que el Señor Jesús nos pide, y en la oración al Espíritu Santo.

6. Acercaos a los pobres, a los necesitados, para tocar en su carne la carne herida de Jesús.

7. Adorad a Dios el Señor: éste es el fundamento. Adorar a Dios. Buscad la santidad en la nueva vida del Espíritu Santo.

Ésta es vuestra ruta: evangelización, ecumenismo espiritual, atención a los pobres y necesitados y acogida de los marginados. Y todo esto basado en la adoración. El fundamento de la renovación es adorar a Dios. Francisco, 2014

El Espíritu Santo viene para continuar en el mundo, por medio de la Iglesia, la obra de la Buena Nueva de salvación.[v]

“Y ahora el Señor Yahvé me envía con su espíritu” Is 48,16

En la III Plegaria Eucarística, refiriéndose a la economía salvífica, el sacerdote ruega a Dios que el Espíritu Santo «nos transforme en ofrenda permanente».

 

 

 

 

 

 

 

 



[i] Escritos Espirituales Carlos de Foucauld, p.23

[ii] Escritos Espirituales Carlos de foucauld, p. 24

[iii] https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2014/june/documents/papa-francesco_20140601_rinnovamento-spirito-santo.pdf

[iv] Dominum et vivificantem, # 46 par 7

[v] Dominum et vivificantem, # 3 par 2

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